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Por ello, es imprescindible tomar conciencia hoy
de la cultura del cuidado de la energía como parte de nuestra vida diaria, e
inculcarla de ese modo a nuestros hijos. Una actitud de cuidado de los
recursos naturales en general es un estilo de vida, y resulta especialmente
importante en aquellos bienes o servicios como la energía eléctrica, cuya
producción resulta costosa para la sociedad.
Más del 75% de la energía eléctrica que
consumimos en México se obtiene mediante la quema de combustibles, en las
plantas termoeléctricas.
Dentro de esta cultura del cuidado de la energía,
acciones como el Horario de Verano contribuyen a reducir las emisiones
contaminantes a la atmósfera. Esto permite disminuir el sobrecalentamiento de
la Tierra,
porque al dejar de quemar combustibles para generar energía eléctrica se
evita enviar a la atmósfera algunos de los gases que provocan el llamado
efecto invernadero.
Por lo tanto, al reconocer objetivamente los beneficios
a los que todos accedemos con el establecimiento del Horario de Verano,
contribuimos a crear y mantener una cultura de apoyo hacia aquellas medidas
que permiten hacer uso, con eficiencia, eficacia, y sobre todo con
responsabilidad, de los recursos de todos los mexicanos.
El Horario de Verano es sólo una de las muchas
medidas que se han tomado para disminuir el consumo de energía eléctrica, y
se inserta dentro de las acciones promovidas por organismos como la Secretaría de
Energía (Sener), la Comisión Nacional
para el Uso Eficiente de Energía (Conuee), la Comisión Federal
de Electricidad (CFE) y el Fideicomiso para el Ahorro de Energía
Eléctrica (FIDE).
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